En este artículo vamos a hablar del famoso “déficit calórico” que tantas veces hemos escuchado.
Cuando hablamos de pérdida de grasa, hay un concepto clave que lo explica todo: el déficit calórico. A pesar de la cantidad de dietas y tendencias que existen, la base sigue siendo la misma. El déficit calórico ocurre cuando consumes menos calorías de las que tu cuerpo necesita, es decir tu organismo se ve obligado a utilizar sus reservas de energía, principalmente grasa corporal.
En pocas palabras: si gastas más calorías de las que consumes, pierdes peso.
DÉFICIT CALÓRICO NO ES COMER LO MENOS POSIBLE
Uno de los errores más comunes es pensar que cuanto más agresivo sea el déficit, mejores resultados obtendremos.
Un consejo en la pérdida de grasa es ingerir alimentos de alto volumen y baja densidad calórica, para así poder saciarte más:
- Verduras
- Frutas
- Patata cocida
- Legumbres
PUEDES DARTE TAMBIÉN CAPRICHOS, SIEMPRE CON MODERACIÓN, PERO ES NECESARIO PARA NUESTRA SALUD MENTAL.
RIESGOS DE UN DÉFICIT EXTREMO:
- Consecuencias negativas, tanto físicas como mentales.
- Tu metabolismo se ralentiza para ahorrar energía, por lo que puede aparecer un atascamiento en la pérdida de peso.
- Cansancio, fatiga, pérdida de masa muscular, peor rendimiento.
- Puede generarte una mala relación con la comida, como obsesión por las calorías, miedo a ciertos alimentos o restricción y atracones.
- Problemas hormonales, sobre todo en las mujeres, como la amenorrea.
LA CLAVE: EQUILIBRIO Y SOSTENIBILIDAD
El objetivo no es comer lo menos posible, sino encontrar un punto donde puedas perder grasa, mantener músculo, tener energía y disfrutar del proceso.
Construir hábitos que puedas mantener a largo plazo, tener paciencia y constancia, ya que la pérdida de grasa no es inmediata.
Natalia Domínguez González
Técnico Superior Nutrición
Técnico en Lowfit Huelva
